De escritor a escritor (y su introducción)

Me atrevo a decir que el día que descubrí el botón «Guardar» en Facebook es, por ahora, el mejor de mi vida. Ya nunca volvería a pensar «esto es interesante, pero qué pereza ahora». No, señor. Todo pasó a ser «pues lo guardo», y un nuevo mundo entero, sin imposibles, se abrió ante mí.

Y qué alegría descubrir que, además, Facebook te recuerda, de vez en cuando, que has guardado cositas, y puedes mirar y mirar todo lo que has guardado —y aun así no leerlo—. Es tan absoluta la calma, tan reconfortante el saber todos esos pequeños tesoros ahí, depositados, sin la posibilidad de perderse en ningún home page entre el frenesí diario de las publicaciones vacuas, inacabables, infinitas… ¿o es siempre la misma?, ¿el mismo tipejo machista? —«También hay violencia de género de mujeres hacia hombres»—; ¿el mismo runner compartiendo su desayuno? —«Nada como un batido saludable con leche de almendra para empezar bien el día»—; ¿la misma persona en la playa intentando sorprendernos con una puesta de sol? —«La amistad es eterna»—. Ahí estarán esas joyas, esperando, casi vibrando, casi anhelando ser engullidas. De repente tiene sentido poner atención a los vídeos musicales de Youtube que comparten ciertos selectos amigos. De repente se vuelve importante seguir a la gente correcta. De repente Facebook cobra sentido.

loco

Ay. Pero el número de enlaces guardados crece rápido, muy rápido —194 publicaciones guardadas, 353 publicaciones guardadas…—. Publicaciones fuera de contexto, títulos sueltos: «Máquina de doblar ropa», «Alton Brown’s Hot Spinach and Artichoke Dip Recipe», ¿«Un libro de colorear dedicado a la vagina»? ¿En serio?
Ay. Qué fácil no poder responder los porqués: ¿por qué guardé un kit básico de introducción al maquillaje?, ¿por qué pensé que este enlace podía valer la pena si se llama «Nuestra convocatoria sigue vigente :3» —sí: :3—, ¿por qué no me preocupé por mirar si este documental en suajili tenía subtítulos?, ¿por qué no leí este maravilloso artículo acerca de la migración de las cigüeñas cuando necesitaba la información para escribir aquel poema que ahora está enterrado, y lo estará por siempre, en la ciber-papelera?, ¿por qué pensé que pondría en práctica estos 10 métodos que «cambiarían mi vida para bien en solo un mes»?, ¿por qué sale aquí la cara de Kim Basinger?

Y pasa, entonces, como pasa a los animales de cierta granja cuando intentan distinguir a los cerdos de los hombres: ¿cuál es la página Guardados y cuál es mi Inicio?

Terminada esta introducción, sobra decirlo, absolutamente innecesaria, a lo que estamos: que, en fin, hoy, de esos 353 enlaces guardados, he rescatado esta recopilación de escritores (siglo XIX en adelante) que intentan guiar y aconsejar a los otros escritores, a los jóvenes, nuevos e inexpertos —con la excepción del primero, ese lo busqué directamente en Ciudad Seva— para reducir nuestro estrés y nuestras inseguridades, y no dejarnos vivir definitivamente.

  1. Hay que empezar por lo básico. Decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga. Eso sí: no te pases, ya sabemos cómo fue la vida de Quiroga.
  1. Nada más canónico que el padre del cuento moderno.6 claves de Chejov para escribir una historia.
  1. Los famosísimos consejos para escribir Poe.
  1. 13 ¿lecciones? para escribir de Stephen King. Están en inglés. Si no hablas inglés, mejor. Ya sabemos quién es Stephen King. Y: ¿«Just start it»? ¿«Follow your passion»? ¿Me quieres vender el American Dream otra vez? Aunque hay que admitir que luego es graciosa su autocondescendencia cuando afirma que «you cannot please everyone». Un hombre listo, ese Stephen King.index
  1. Los Treinta consejos de vida y prosa de Jack Kerouac tienen su punto, quizás porque llevan «BEAT» escrito con sangre. Si la sintaxis te descoloca, salta al consejo número 13: «Desaloja inhibiciones literarias, gramáticas y sintácticas».
  1. Hemingway: «El don más esencial para un buen escritor es un detector de mierda interno». Si no lo amas, sal de mi artículo.
  1. Los 10 consejos de Bradbury provocan sentimientos encontrados —pero también su literatura, así que no hay por qué sorprenderse—. Nadie puede negar que hay que amueblar la cabeza y enamorarse de las películas, pero… «¿haz una lista con diez cosas que adoras y otras diez que odias?» Seriously?
  1. Finalmente y por si habías sacado algo en claro, destrózalo de nuevo y vuelve a las dudas de siempre con ayuda del maestro Borges. A Bioy Casares no lo menciono por perpetuar su maldición del ninguneo, ¿para qué sacarlo del olvido si es un gran autor?

shaun

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