Akira: «somos los hijos de la bomba atómica»

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Entre las diversas actividades que podemos encontrar en la Universitat de Barcelona, tuve el placer de poder asistir a un Cineforum del film Akira, junto a una presentación y un debate en torno a ella. La actividad estaba organizada por uno de los actuales profesores de la rama de cine en la universidad, además de alumnos y exalumnos que comparten su amor por este arte. Fue un evento interesante en el que se exploraron numerosas ideas sobre el manga y su influencia en nuestra sociedad, ideas que me gustaría compartir con vosotros.

Antes de comenzar a tratar los aspectos más interesantes del largometraje, me parece esencial remarcar que Akira es una de las grandes películas de culto en la animación japonesa, la cual marcó un antes y un después en la historia del anime. En especial por la repercusión internacional a partir de 1988, año de su estreno, dando a descubrir el cine japonés al resto del mundo. Quienes no estén familiarizados con este tipo de cine deben saber que en la mayoría de películas de anime el argumento del film está basado en un manga (un género de cómic de origen japonés de gran diversidad de temas, dicho a grandes rasgos; y, si os sigue sin quedar claro, un ejemplo de animes serían Doraemon, Oliver y Benji, Mazinger Z… Ahora sí, ¿verdad?)

Actualmente existe una gran atracción y gran influencia del manga y el anime en nuestra sociedad. Prueba de ello son los emoticonos del WhastApp que basan las expresiones de sentimientos en la gestualidad usada en los mangas ¿Cómo surge este interés? La mayoría de los catalanes que asistieron a la actividad, están de acuerdo en que los primeros contactos con este género vienen de la programación infantil de TV3 que ponía animes como Bola de Dragón o Detective Conan. Afirman que, desde que eran niños, han tenido acceso a este género pudiendo seguir en contacto con él más adelante gracias a internet, tiendas especializadas o eventos relacionados al manga y el mundo japonés. Por lo que compruebo el canal catalán fue más pionero con estas series que en el resto de España, donde no han triunfado tanto los animes en televisión, aunque no hubo una total ausencia de este género japonés por ejemplos que ya he comentado antes.

Centrándome de nuevo en Akira, es importante señalar que este film está basado en un manga homónimo cuyo autor original es Katsuhiro Otomo, quien también será director de la película. Ambas obras tuvieron una gran recibida internacional siendo considerados los originarios de la moda manga más allá de las fronteras de Japón. Pese a este dato las diferencias argumentales serán muy relevantes, ya que la gran extensión del manga no permitió plasmar y explicar todos los detalles en el film (nada nuevo en la industria del cine.) A esto se le suma el hecho de que el estreno se dio unos años antes de la conclusión del manga. Con lo que el largometraje no será 100% fiel al cómic.

Volviendo a la importancia del film en su época, esta se sitúa en un momento en el que la animación japonesa estaba muy por debajo del nivel técnico de películas extranjeras. Akira se sale de esta norma, primero tiene una animación de gran nivel con una serie de adelantos técnicos entre los que destaca la sincronización labial. Este último avance consiste en el proceso pre-registro del sonido (es decir, se graba primero la voz) y después se sincroniza el dibujo y movimiento de los labios con las voces; es un método que ya usaba Disney en sus películas pero que no se usaba en los films japoneses, produciendo efectos poco realistas y de baja calidad.

No se queda solo en un nivel técnico superior sino que argumentalmente mantiene conexiones con su época. En la sociedad japonesa, 40 años después, todavía persiste el recuerdo de las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki que el ejército Estadounidense lanzó, poniendo fin a la segunda guerra mundial. El trauma de la bomba nuclear es palpable en todo el universo de Akira, que se sitúa en un mundo post-apocalíptico, centralmente en una ciudad: Neo Tokio, tras una hipotética tercera guerra mundial donde se destruyeron numerosas ciudades obligando a la sociedad a renacer de sus cenizas. El problema mostrado en la película es el de una sociedad incapaz de avanzar, que se ve arrastrada a la degeneración progresiva de los valores morales, religiosos, sociales y políticos. Una capital del vicio en todo su esplendor.

En una primera parte del largometraje seguimos las aventuras de una banda de moteros adolescentes, en cuyas filas están Kaneda (siendo este el líder de la banda) y Tetsuo, los protagonistas absolutos de la trama. Mientras un grupo de científicos realizan un experimento en busca de personas capaces de desarrollar lo que ellos denominan “la energía absoluta”, Tetsuo sufre un extraño accidente y es ingresado en unas instalaciones militares donde descubren su potencial para desarrollar dicho poder. El film continuará con el despertar de los poderes de Tetsuo y su progresiva pérdida de control, convirtiéndose en la mayor amenaza de la humanidad hasta el momento. Durante el desarrollo del argumento tendremos continuas referencias a Akira, pero nos mantendremos ante la misteriosa duda: ¿Qué o quién es Akira? Será la cuestión que no cesará de recorrer toda la película.

Una vez finalizada la proyección y compartiendo la opinión general, la mayoría admitimos que nos había gustado, hipnotizado, atrapado… pero nos había sido imposible entender su totalidad. Y yo me planteo ¿Es eso posible? ¿Te puede gustar una película sin entenderla? Tras lo comprobado en esta actividad la respuesta es afirmativa, lo que hace que surja otra pregunta esencial ¿Por qué? En el debate que se realizó llegamos a la conclusión de que el principal significado del film no es lo más importante. Todos hemos notado los diferentes temas que trata (sociedad, fanatismo religioso, poder, corrupción…) además de poder seguir la línea argumental sin problema. Pero, ¿cuál es la conclusión de todo esto? Quizás entender la totalidad de la trama no es necesario, no es aquello que de verdad nos atrae. Por supuesto que se podía seguir una coherencia en la trama, unos hechos que desembocaban en otros… Es la parte de ciencia ficción la que nos deja con más dudas y detalles sin resolver.

Aquí es cuando nos planteamos otra posibilidad, ¿Y si es la mentalidad occidental nuestra limitación para la comprensión del film en su totalidad? Está claro que nuestra cultura y ritmo de vida es diferente a la de oriente ¿Cómo verán los japoneses esta película? ¿Lo entenderán mejor que nosotros? Algunos de los presentes en el debate comentan que ven referencias a otras películas en ella, que se nota su influencia en el cine posterior de este género e incluso fuera del manga, sin ir más lejos la saga de Matrix tiene una clara conexión con el mundo de Akira. Si alguno de nosotros es capaz de darse cuenta de estos guiños es porque ya tiene una trayectoria en este tipo de cine. Una persona de cultura oriental, más relacionada con estos films además de tener los códigos culturales en los que nace esta película comprenderá mejor que nosotros, no su significado en sí, sino el modo de verla.

Para concluir este artículo hablaré sobre una anécdota que nos contaron durante el transcurso del CINEFORUM. Trata sobre este manga y su relación con la bomba nuclear. Durante los años 60, Japón sufría una época de grandes cambios, no solo había tenido que superar el trauma de la bomba y de la guerra, sino que además debía volver a reconstruirse a sí mismo (cierto parecido con la trama del manga ¿verdad?), socialmente era un marco caótico de continuas manifestaciones y revueltas con movimientos de claro tono contracultural. Si ya de por sí vemos reflejado este panorama en el argumento de Akira, también lo será en su título. Durante una de las numerosas revueltas de la época, en una universidad japonesa en la que se habían atrincherado varios estudiantes, uno de ellos fue entrevistado por la televisión, la frase que dijo resumía el sentimiento de la sociedad japonesa: : «Somos los hijos de la bomba atómica».

Aquel joven se llamaba Akira.

 

Irene Sainz