Las gallinas de Bill Gates

Si viviera en pobreza extrema a Bill Gates le gustaría criar gallinas. Y tantas son las ventajas que, a su parecer, proporciona la cría de estas aves domésticas, que decidió altruistamente donar cien mil de ellas a ciertos países pobres, entre ellos Bolivia. César Cocarico, ministro de Desarrollo Rural y Tierras del gobierno boliviano, se mostró ofendido y declaró que “somos dignos” y que “no necesitamos gallinas como regalo de nadie para poder vivir.”

gallinas

 

La filantropía multimillonaria que ejerce la Fundación Bill y Melinda Gates responde a intereses tan variados como loables: la erradicación de la pobreza y el hambre, la vacunación de millones de personas frente a enfermedades infecciosas, o el acceso a una educación de calidad.  Mediante la inversión de una ingente cantidad de dinero en estas nobles causas, la Fundación promueve soluciones técnicas, meramente técnicas, como son la investigación científica o la aplicación de novedosas tecnologías, para resolver los grandes problemas del mundo actual. Y esto tiene dos implicaciones que conviene señalar.

En primer lugar, el olvido de valores tan importantes como la democracia o los derechos humanos. Melinda Gates escribió un artículo en el que aseguraba que “Etiopía es uno de mis lugares preferidos porque demuestra que el mundo puede mejorar –mucho, muy pronto- con el tipo de liderazgo adecuado.” Para la fecha de dicho artículo, 2013,  Human Rights Watch ya había alertado sobre la grave situación en el país respecto a los derechos humanos, como la expulsión violenta y forzada de  ganaderos y pequeños agricultores de sus tierras con motivo de un megaproyecto estatal de explotación agrícola. También sobre el uso de la ingente ayuda internacional (miles de millones de dólares) por parte del gobierno etíope como método de represión, obteniendo a todas luces sus frutos: en las elecciones de 2015, el partido en el poder -desde hace más de veinte años- obtuvo la totalidad de los escaños en el parlamento nacional.

En segundo lugar, el pensamiento exclusivamente técnico desprecia las condiciones políticas donde se desarrollarán sus soluciones, sin tener en cuenta que el éxito de estas dependen de aquellas. Así, la “política” ha establecido un sistema alimentario mundial basado en la liberalización y desregularización económica (que permite, por ejemplo, la especulación sobre el precio de las materias primas), y en la preponderancia de la empresa privada sobre el Estado. El resultado es un sistema alimentario muy vulnerable tanto a las crisis económicas como medioambientales (valgan como ejemplos la inflación de los precios de alimentos básicos en el 2007 o el fenómeno El niño respectivamente) y gobiernos africanos cada vez más dependientes del capital extranjero.

La complacencia con el sistema establecido, no cuestionarse los fundamentos ideológicos que rigen el mundo, permite perpetuar los males inherentes a dicho sistema. Tan solo quienes crean vivir en una era post­-ideológica seguirán defendiendo con obcecación que la gallina de los huevos de oro acabará con el hambre en el mundo.

 

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Juan Andrés Moriano

 

Tu Universidad: Por un mundo sin vacunas.

    El espacio público, donde se dialoga y se construye, está sometido a continuos ataques por parte de aquellos cuyo objetivo no es el bien común sino el beneficio propio. Así en la Atenas de Sócrates aparecieron los sofistas, que cobraban por enseñar a triunfar en política; así en las asambleas del Movimiento 15-M Arturo Pérez-Reverte comprobó “cómo el demagogo ocupaba el lugar, cómo el discurso retórico sustituía al discurso racional, cómo el más populista y el más bruto sustituía al más listo.”

En el estudio de la salud humana, la viruela -erradicada ya- se considera una de las enfermedades más terribles de la historia: fue devastadora desde que surgieron las primeras poblaciones, asoló Europa durante miles de años y de la mano de Hernán Cortés hizo lo propio en el continente americano –siendo incluso más efectiva que su ejército-. Algunos cálculos estiman que durante el siglo XX las muertes por viruela ascendieron a más de 300 millones de personas. No obstante, mucho antes, a finales del siglo XVIII, el científico inglés Edward Jenner –cuya “existencia la humanidad no podrá olvidar”, dejó escrito Thomas Jefferson-, ya había elaborado la primera vacuna contra la mortal infección, pero esta práctica de inmunización no estaba aceptada por la comunidad científica de la época.

En la actualidad, las vacunas son aceptadas por la comunidad científica y han conseguido que, en países desarrollados, olvidemos enfermedades otrora temibles. Lamentablemente, en los países empobrecidos se producen numerosas muertes por infecciones prácticamente ausentes en los países ricos; de hecho, se estima que más de cuatro mil niños mueren cada día por falta de vacunas. La práctica de la vacunación, en estos países empobrecidos, hace frente a tres importantes obstáculos: el coste económico, mantener la viabilidad de las vacunas desde su fabricación hasta su uso, y superar el rechazo y desconfianza de la población hacia las mismas.

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En las sociedades avanzadas hay modas que obedecen única y exclusivamente a la estupidez humana. En 2014 se supo que en los barrios ricos de Los Ángeles (Estados Unidos) el porcentaje de niños sin vacunar era similar al de Sudán del Sur, uno de los países más pobres del mundo. De este modo, el  movimiento anti-vacunas ha conseguido que la tos ferina, el sarampión o la difteria, enfermedades prácticamente erradicadas en países desarrollados, hayan reaparecido con casos mortales.Y es que mientras voluntarios y cooperantes dan su vida para llevar las vacunas a los lugares más necesitados del planeta, otros ponen en riesgo la suya y la de los demáspor ignorancia.

La ignorancia patente de la ciudadanía en temas científicos de importancia vital es aprovechada por ciertos colectivos para imponer sus intereses. En España, el movimiento anti-vacunas lo lidera La Liga para la libertad de vacunación, cuyo máximo exponente es Xavier Uriarte. Uriarte asegura, en una entrevista, que “lo mejor que podemos hacer en salud pública es no vacunar.” Entre sus argumentos, que son asunciones infundadas, la relación entre vacunas y daños neurológicos, autismo, enfermedades tumorales y, para rizar el rizo, retrasos evolutivos. Tales lúcidas conclusiones le han permitido ser co-coordinador de cursos de “medicina naturista” en la Universidad de Barcelona y en la Universidad de Girona.

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Uriarte se opone a la “medicina oficial”, la cual, según los defensores de terapias alternativas, manipula la información y excluye otras prácticas para mantener su estatus. Conciben la “medicina oficial” como un ente discriminador y totalitario que no admite puntos de vista diferentes. Pero lo cierto es que estos defensores de lo alternativo pretenden dominar el espacio público -donde también cabe la opinión de las minorías- sin someterse a sus exigencias: el análisis exhaustivo y la crítica racional.

Y es fácil entender el porqué de esta actitud huidiza frente a la razón crítica. Valga como ejemplo las afirmaciones de Xavier Uriarte explicando, sin ninguna evidencia, que “no han sido las vacunas las que han hecho disminuir las infecciones” sino que se debe a factores como “la baja demografía y la gran entrada de sol” y “el fenómeno de la violación”; o que “la gripe es un proceso metabólico que necesita el cuerpo.”

Por tanto, sorprende conocer que muchas universidades españolas hayan ofertado cursos de terapias alternativas y otras pseudociencias, si bien la oposición de la comunidad científica ha conseguido mayoritariamente su cierre y trata de evitar la incorporación de otros nuevos. Algunos de los “logros” de los defensores de terapias alternativas son: el máster en Medicina Naturista en la Universidad de Barcelona -que se cierra este año-, el máster de Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía en la Universidad de Valencia, que tuvo hasta nueve ediciones -la última terminó en 2015-; el curso de Especialista Universitario en Homeopatía en la Universidad Pública de Navarra -tuvo fin en 2010-; otros cursos de pseudociencias tuvieron lugar en la Universidad de Zaragoza, en la Universidad de Córdoba, en la UNED y también en la Universidad de Salamanca.

Llegados este punto, cabe preguntarse cuál es el objetivo de esta apropiación por la fuerza del espacio público. La Liga para la libertad de vacunación cuenta con la Red Española de Información sobre las Vacunas, compuesto por personas que, casualidad, poseen clínicas de homeopatía y otras terapias alternativas. Haciéndome pasar por un futuro padre pregunté por correo electrónico a algunas de estas personas si debía o no vacunar a mis hijos.

Jesús Gil Moreno, que se presenta como osteópata y posee una clínica en Logroño, asocia la vacunación con daños cerebrales  y deficiencias mentales “un 99% provocadas por las vacunas.” A mi pregunta sobre los casos de muerte de niños no vacunados publicados por los medios, Jesús Gil se limita a contestar que “los medios de comunicación venden noticias verdaderas y falsas” y que yo no sabría distinguir unas de otras. Por otra parte, Andrés Ursa Herguedas, homeópata en Valladolid y que ha participado en una ponencia sobre terapias naturales en la Universidad de Salamanca, me ofrece una asesoría informativa por 20 €, y por 50€ un estudio clínico con fines preventivos.Ya para terminar, Joaquín Peleteiro Bandín, homeópata en Palma de Mallorca, me asegura que puede proporcionar un tratamiento homeopático como alternativa si decido no vacunar a mis hijos: dos o tres sesiones a intervalos de entre uno o dos meses, a 80 € cada visita.

           Entiendo.

Juan Andrés Moriano

 

 

 

 

 

 

 

Cuestión de prioridades

Ser consciente de las propias faltas es el primer paso para avanzar. Una encuesta realizada en diciembre de 2015 por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reflejaba que aproximadamente la mitad de los españoles reconoce estar desinformada sobre temas medioambientales. No es extraño entonces que, a comienzos de 2016, los españoles no consideraran el cambio climático entre sus principales preocupaciones, según el CIS.

Admitiendo que el cambio climático es la principal amenaza para la humanidad, es cuando menos llamativo  este desinterés público. No puede entenderse esta situación sin la influencia de los grupos más poderosos a nivel internacional, que promueven una desinformación calculada para que sus intereses a corto plazo no se vean comprometidos. Y, pese a diferentes movimientos sociales, protestas o emergentes partidos verdes que evidencian una mayor preocupación,  esta es insuficiente. Dos buenos ejemplos sostienen este punto de vista.

 Por una parte, el acuerdo alcanzado en la Cumbre de París fue calificado por los medios de comunicación de mayor cobertura como histórico. No obstante, dicho acuerdo representa únicamente la buena voluntad de los países  para combatir el cambio climático pero no una legislación vinculante y, por tanto, tampoco contempla la posibilidad de penalizaciones económicas por incumplimiento de objetivos marcados. cambio_climatico_01Por otra parte, los dos principales partidos de España se presentaron a las elecciones con programas electorales inconcretos y vagos en lo referente al cuidado del medio ambiente, mostrando tan solo una buena disposición de protección de lo verde. Así, el Partido Popular afirma que “dará pasos adicionales para lograr una economía con menores emisiones de carbono” y que serán más efectivos en “la lucha contra el cambio climático”. ¿Qué pasos? El impuesto al sol no es precisamente la dirección más correcta para tal objetivo. Por otro lado, el Partido Socialista no es especialmente conciso cuando expone que recuperarán “políticas del Cambio Climático” ¿Qué políticas? ¿Aquellas de ayer que sabemos hoy son insuficientes? 

Tan solo con una conciencia social comprometida en la acción contra el cambio climático se obtendrá la correspondiente acción gubernamental, en una tarea que es, huelga decirlo, internacional. Aquí es, por tanto, imprescindible hablar de la mayor potencia mundial en la actualidad.

Estados Unidos está inmerso en la elección de los candidatos a la presidencia de los próximos cuatro años. Aunque el 99% de la comunidad científica está de acuerdo en que el cambio climático existe y que se debe principalmente a la actividad humana, los candidatos republicanos a la nominación niegan las evidencias. De hecho, Donald Trump llegó a escribir en Twitter hace unos años que el calentamiento global fue creado por los chinos para conseguir que Estados Unidos no fuera competitivo. Ted Cruz, el único candidato con opciones de apartar a Trump en la nominación republicana, asegura que el cambio climático es una teoría pseudocientífica que sirve como excusa para que el gobierno adquiera más poder del que le corresponde.

Afortunadamente, el bando demócrata parece más dispuesto a tomar medidas eficaces contra el calentamiento global.  El presidente Barack Obama rechazó recientemente la construcción de un oleoducto de 1.900 kilómetros para el transporte de petróleo, siendo aplaudido por colectivos ecologistas.  También la candidata que lidera la carrera por la nominación demócrata, Hillary Clinton, ha mostrado su interés por la lucha contra el cambio climático; el otro candidato demócrata, el socialista Bernie Sanders, es el más preocupado y decidido a combatir el cambio climático, siendo este tema uno de los ejes de su campaña política.

A todo esto, a finales de marzo, la revista Nature publicó un artículo en el que unos investigadores de Estados Unidos estudiaron las consecuencias del cambio climático sobre la Antártida, teniendo en cuenta diferentes variables que anteriormente no fueron sopesadas en los modelos de estudio. Concluyeron que el aumento del nivel del mar, uno de los efectos más dramáticos del cambio climático, será mayor aún de lo que se predijo. Este reto mayúsculo que afronta la humanidad necesita la conciencia, movilización y acción ciudadana, porque el momento de las soluciones es ahora. Cuestión de prioridades.

Juan Andrés Moriano