«Nosotras estamos en contra tanto de la explotación animal-humano como de cualquier otra»

Entrevista a la Asamblea Antiespecista de Salamanca


Hace un par de semanas los compañeros y compañeras de la Asamblea Antiespecista de Salamanca me invitaron a su asamblea abierta. Como todos los domingos de cada semana, se reúnen a las 21h en el CSA La Perrera, donde tienen un espacio para debatir cuáles serán sus próximas actividades e ideas. Una vez todos y todas estuvimos sentados, con los portátiles o los blocs de notas preparados, comenzamos a divagar. Y aquí está el resultado.

Eso sí, hay que tener en cuenta que, en esta entrevista, no hay una sola voz. Por razones de formato, las respuestas están escritas en la primera persona del plural y he tratado de aunar la diversidad de opiniones de los miembros de la asamblea. Haciendo un pequeño spoiler, tengo que destacar que esta asamblea es una suma de individuos unidos por una lucha común. Téngase en cuenta a la hora de leer la entrevista. Aclarado esto, allá vamos:


Bueno, creo que para empezar estaría bien una definición general de qué es el antiespecismo, ¿no?

El antiespecismo es, básicamente, rechazar la postura de que el ser humano es superior al resto animales. Implica vivir en libertad, horizontalidad, sin autoridades dentro de un mundo libre sin opresión. Por tanto, se puede entender como un rechazo a la superioridad y el antropocentrismo.

¿Qué tipo de actividades lleváis a cabo como asamblea? 

-Asambleas abiertas: domingos 21h en el CSA La Perrera -Comedor vegano: todos los miércoles a las 15h en el CSA La Perrera.

-Asambleas abiertas: domingos 21h en el CSA La Perrera
-Comedor vegano: todos los miércoles a las 15h en el CSA La Perrera.

En líneas generales, participamos en la organización un comedor vegano que lleva funcionando ya 8 años aquí en La Perrera, en el que cada persona paga la voluntad. El dinero que se sacamos lo donamos a una causa benéfica por los animales. También hemos hecho –y hacemos– diferentes campañas. Colaboramos con otros colectivos y difundimos información sobre veganismo y antiespecismo. Y bueno, hemos repartido información sobre el uso de las pieles antes de la fiesta de Navidad para concienciar sobre el daño que produce, al igual que hemos distribuido fanzines de la distri, proyectado documentales o tenido debates internos sobre temas como la posesión de mascotas.

¿Qué victorias ha logrado el antiespecismo?

Bueno, esto habría que concretarlo. Creemos que más que victorias son avances hacia una sociedad más justa y libre. Podemos poner el ejemplo de Holanda, donde ya no hay granjas de visones. Aún así, bueno, es por una ley, por lo que se podría decir que es autoritario al ser algo legislado. Es complicado. También ha habido cientos de campañas, como los circos sin animales, que han tenido un gran éxito. Y lo mejor, sinceramente, es que la lucha antiespecista ha generado un debate que antes no existía. ¿O acaso los grandes medios hacían eco de estos asuntos hace 30 años?

Al ser un espacio político emergente, ¿cómo de difícil es hacer llegar el mensaje a la gente?

Creemos que buena parte de la gente se niega totalmente a escuchar y a darse cuenta de las opciones existentes. No quieren siquiera planteárselo. Sí que ya hay conciencia de lo que es el veganismo pero se tiende a pensar que el veganismo es una dieta. El concepto no se tiene, se cambia gracias a como el capitalismo usa el veganismo como dieta. Y luego están los típicos contraargumentos.

Hablando del veganismo, mucha gente confunde ser vegetariano/a con vegano/a. Sin embargo, el antiespecismo es necesariamente vegano. ¿Por qué?

El veganismo es inherente al antiespecismo. No obstante, sí que hay gente dentro del movimiento que está en camino a ello, por ejemplo siendo vegetariana. Aún así, estas personas están en camino a ello. Hay que recalcar que respetamos la individualidad de cada persona, y que por tanto entendemos que cada una va a su ritmo. Pero vamos, que no se puede rechazar la ayuda de alguien por ser vegetariano, ya que cada persona es un mundo y, aunque se le puede comentar lo que sea, hay que respetarlo.

En ocasiones se critica ser vegano o vegetariano por concebirse como una lucha individualista. Sin embargo, vuestra asamblea hace esta posición colectiva y la lleva más allá. ¿Cómo cambia el veganismo con el activismo antiespecista?

[Esta pregunta es compleja y divide a la asamblea, en parte]

Digamos que ser vegano o vegana es una decisión política que cada persona define de manera personal e individual. Creemos que en esta decisión hay una parte individual, en la que cada individuo decide cómo llevar su veganismo y una colectiva, que coincide con participar en una asamblea como la nuestra. El antiespecismo es una suma de individualidades, desde luego. Es que joder, ser vegano es más que dejar de comer filetes. Es posicionarse en contra de la experimentación y la explotación animal, es algo 12722055_10208798538351880_304782600_nmucho más grande. Trasciende lo personal a lo colectivo. Se establecen una serie de bases o principios que habría que respetar, pero dejando margen a cada miembro para que lo lleve como quiera. Estas bases funcionan como un abanico: cada persona puede abrirse o cerrase más en base a ellos. Por ejemplo, hay espacios en los que los individuos que lo forman deciden que ese espacio colectivo sea vegano, pero cada persona tiene su opción personal. Es complicado, pero así la gente tiene la libertad para hacer lo que quiera al mismo tiempo que respetando al resto.

Hay partidos se autodenominan animalistas. ¿Os parecen realmente así?

Pues para empezar, no se consideran veganos. Nosotros no somos animalistas. El animalismo es una postura de bienestar para los animales, orientada a que sufran menos y que no haya maltrato. El problema es que esta postura se encuadra dentro de que los animales siguen siendo recursos explotados por el ser humano, aunque en mejores condiciones. Está más ligado a mascotas o a que los animales en las granjas vivan mejor, por lo que ahí está implícito que están de acuerdo con la explotación animal. Además, a veces se posicionan a favor a endurecer las condenas por maltrato animal, pidiendo que se encarcele a los humanos. Ahí se entrevé una doble moral pues sigue habiendo maltrato, aunque en este caso sea el del sistema en una cárcel.

¿Cuál es la relación entre antiespecismo y anticapitalismo? ¿Conduce el antiespecismo hacia un tipo de sociedad sostenible y ecológica?

Totalmente. El capitalismo es un sistema que permite que los intereses de unos estén por encima de los de otros y eso permite que se llegue a la explotación de unos seres 12696116_10208798533671763_915542196_nsobre otros. Nosotras estamos tanto en contra de la explotación animal-humano como de cualquier otra. Creemos que si no asumes el veganismo enmarcado en otro marco ideológico puedes llegar a hacer anuncios machistas como PETA o comprar verduras en Mercadona. Por tanto, antiespecismo y anticapitalismo tienen que ir de la mano por ser una lucha antiautoritaria como tal: humanidad, especie, sistema y sexo.

¿Cómo es vuestra relación con otros espacios políticos?

Dentro de la asamblea cada persona tiene su idea política. Eso sí, se están haciendo cosas con otras asambleas, por ejemplo ecologismo y veganismo. Aún así, el antiespecismo no está tan valorado, no se toma tan en serio y se tiende a apartar. Entonces hay que hacerse un espacio porque es algo nuevo y emergente y la mayoría de formaciones no dice nada. Y bueno, la globalización lo hace más fácil pero no va precisamente de la mano. También tenemos relación con otras luchas, como el feminismo. De hecho la asamblea está definida de manera muy clara: asamblearia, transfeminista, anticapitalista, antisexista y antirracista.

Asambleas abiertas: domingos 21h en el CSA La Perrera

Comedor vegano: todos los miércoles a las 15h en el CSA La Perrera.

Facebook: https://www.facebook.com/antiespecistasalamanca/?fref=ts

Blog: asambleantiespecistasalamanca.noblogs.org (Especialmente útil para ver noticias relacionadas con el antiespecismo y la historia del mismo)

¿Afecta la televisión a tus decisiones?

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¿Eres médico, abogado, criminólogo, futuro político o físico? Pues permíteme decirte que quizás hayas escogido tu carrera por una serie de televisión. Parece ser un secreto a voces que recorre artículos y noticias en cientos de medios de comunicación de todo tipo de países independientemente de su sistema económico, gobierno o religión.

Universidades como Harvard (EE.UU.), Oxford (Reino Unido), Cornell (EE.UU.), Barcelona (España), Sorbona (Francia), la Estatal de Kazan (Rusia) o Johann Wolfgang Goethe (Alemania) ya han descrito con toda su logística de números, porcentajes y parafernalias cómo los ingresos a determinadas carreras se han disparado después de los éxitos de ciertas series televisivas.

¿Cuáles, cuándo y por qué?

Empecemos con el caso que parece ser el detonante de todo esto, y por ello el más fácil de comprender ya que se sigue produciendo a día de hoy. En 1994 la serie norteamericana (y voy a poner sólo una vez norteamericana porque la mayoría lo son, a excepción de una o dos británicas con aires de grandeza) “URGENCIAS” nacía envuelta en dramones lacrimógenos y romances “crepusculeros” creando la idea de que los médicos eran ricos, guapos, con un puesto de reconocimiento social en las clases más altas y sobre todo, que ligar estaba garantizado entre operación y operación. Para los que seáis demasiado jóvenes para recordarlo, los 90 en España no fue la mejor época para los médicos: paro, huelgas, salarios de risa y derechos laborales inexistentes llevaron a muchos de nuestros médicos a emigrar a otros países. Por lo que mientras en los yankees 90 los ingresos en las facultades de medicina subían como la espuma, en España no sería hasta principios del 2000 con series como House, Anatomía de Grey o Hospital Central lo que reactivaría los deseos de los jóvenes españoles de convertirse en médicos súper atractivos, incrementando cada año desde 2005 en un 12% los españoles que estudiarían medicina.

Para entender el boom de las series de abogados es importante saber que en EE.UU. odian a los abogados, conocidos como greedy-usurer (doblemente usurero), y habiendo por cada chiste de cualquier tema, 5 chistes de abogados. Quizás esta es una buena razón por la que el gobierno de la tierra de la libertad quiera alentar a los jóvenes boy-scouts a elegir esta carrera, para poder seguir demandando a diestro y siniestro que sabemos que es lo que les mola. Desde 1990 con Ley y Orden no son pocas las series de televisión sobre abogados, con todo tipo de tono, temáticas y tramas, como Ally McBill, Suits, The Good Wife etc. Y todas y cada una, también desde el 2000, han llegado a España; y aunque todos sabemos que la abogacía siempre fue y será una carrera muy mainstream los números no engañan, llegando a triplicarse el número de alumnos matriculados en derecho de 2000 a 2015.

Criminología es una carrera que ni siquiera existía en España hasta 2004, cuando la Universidad de Barcelona la trajo en contra de las recomendaciones del resto de universidades que le aseguraban sería un fracaso. Y es que es interminable la lista de series que idealizan este trabajo (ni siquiera hablaré de ninguna policíaca), simplemente con todas las variantes de C.S.I tenemos más que suficiente para hacernos una idea. Actualmente se puede cursar criminología en 48 de las 74 universidades comprendidas en España.

¿Quién quiere dinero cuando puedes tener poder? Este es uno de los eslóganes escondidos en series como House of Cards, Scandal, Madam Secretary o The Wire. Pues quieras utilizar este “poder” para hacer el bien o el mal, el “poder” es un concepto nuevo que se ha instalado como un hambriento gusano en muchos cerebros españoles. Después de los casos de corrupción, apatía política y lideres ineptos, el resultado ha sido la creación de dos nuevos partidos políticos y un hito histórico en nuestro país. Y es que, cuando en 2004 muchas facultades se planteaban desterrar el programa de ciencias políticas por falta de alumnos, en 2015 esta olvidada de muchos se convirtió en la primera carrera de “letras” más cursada y la séptima del resto de campos.

Y llegamos a mi favorita, el fenómeno Big Bang Theory. Es nuevo, fresco, desternillante y cautivador. ¿Quién no quiere viajar al espacio, recibir un premio nobel o salir de cervezas con Stephen Hawking? Un mundo infinito de posibilidades nerd se abren al valiente que se atreva con las carreras de física, química o matemáticas. Y es que en ellas reside el cambio más radical, multiplicándose en 2015 por 20 el número de alumnos que había en 2010 (lo que quiere decir que por cada alumno que había en 2010, este año han ingresado 20 más). Maldito Sheldon Cooper, tu aspérgica personalidad nos ha robado el corazón.

¿Casualidad o teoría conspiratoria?

Da miedo pensar que la televisión puede influirnos más de lo que nos gustaría, llevándonos de la manita por un camino que quizás ni tu familia, amigos, pareja, libros de autoayuda o sueños infantiles nos habrían llevado. Por desgracia, en este caso la realidad no supera la ficción, y los médicos glamurosos, los abogados ricos pero nobles, los criminólogos con herramientas de Star Wars, los políticos con el carisma de Kevin Spacey y los físicos amigos de Hawking brillan por su ausencia, creando cada vez más profesionales frustrados al no ver realizados sus sueños. Quizás solo seamos piezas de ajedrez dirigidas por las multinacionales en su gran partida de “jaque-gano-mas-dinero-.que-tu-porque-tengo-más-trabajadores-mate”. Quizás me odies porque no elegiste así tu profesión y de hecho te encanta. Quizás un poco de ambas.

El invento del amor: cuándo, cómo y por qué

Mientras Odiseo sufría por su lejana tierra, Penélope suspiraba, ingeniándoselas para retrasar el terrible día en que tendría que volver a casarse. No quiere a nadie que no sea Odiseo, sus pretendientes nuevos son incivilizados, brutos, glotones y groseros. Penélope no echa de menos a Odiseo por una pasión romántica o un profundo enamoramiento, como podrían hacernos creer nuestros ingenuos ojos del veintiuno contaminados por una larga tradición de historias de amor, novelas rosas, chickflicks, Disney, Marvel y demás, sino porque era un buen marido, que se ocupaba bien de las tierras y de los asuntos que atañían a los maridos. Claro que era un plus que fuera fuerte, buen guerrero, rico y muy noble de sentimientos; desde luego era el mejor partido de Ítaca. Pero el matrimonio no tenía ningún fin que no fuese práctico y estaba completamente desligado del amor. En la mitología griega, el amor —el que nos imaginamos cuando escuchamos nombrarlo— estaba puramente relacionado a lo erótico. Los dioses y héroes se muestran celosos, caprichosos e inmensamente fértiles, y viven el amor de una forma meramente carnal.

El otro amor, el «romántico», en realidad no se «descubrió» hasta muchos años después, mucho después de que cayera el imperio romano y mucho después de que se formaran las lenguas romances. Su aparición se debe únicamente a que ya existía otro tipo de amor, uno casi idéntico al que surgiría en Europa en torno al siglo XII —en la cultura árabe ya existían trazas de algo parecido—, un amor que también tuvo que ser inventado y creado a base de fantasías, devoción, entusiasmo en demasía y métodos propagandísticos: el amor a Dios, uno más que, si bien pudo haber nacido de forma genuina, claramente adoptó finalidades prácticas dentro de las comunidades acechadas por inviernos fríos, pestes, pobreza, hambruna y desigualdad.

Dice C.S. Lewis que el amor cortés del que somos herederos directos, creado en los ámbitos más cultos y nobles de las sociedades, no es otra cosa sino un calco del modelo de la religión cristiana, cuyos ejes centrales serían sustituidos por estos nuevos:

  1.  Dios deja de ser el ser absoluto y adorado del cual el hombre depende. En su lugar, la dama ocupa su puesto.
  2. Los papeles sagrados dejan de representar el código ético-moral, y son reemplazados por las propias obras literarias, un auténtico archivo de «educación sentimental» nuevo, creado por los trovadores.
  3. La retribución ya no es el cielo ni la vida eterna, sino la unión sexual con la dama.

El amor cortés, además, debía ser humilde, con protagonistas pertenecientes a la clase cortesana—la dama, sin embargo, con una mejor posición que el trovador— y adúltero. Después, con el tiempo, se volvió a moldear, a reajustar a los valores cristianos, y nació la mujer fría que desdeña al trovador que ama apasionadamente, pero solo de forma espiritual y platónica —el «buen amor»—, ya que la cortesana, a pesar de ser tan desalmada, nunca traicionaría a su marido, por lo que el trovador estaría destinado a sufrir por siempre —ese «siempre», además, sería corto, pues estas historias suelen tener finales trágicos—.

La supervivencia de este modelo de amor es francamente impresionante. De estos poemas cantados nació la prosa sentimental que luego daría lugar a más géneros que continuarían la idealización del amor romántico. Se usa dentro de los libros de caballería, los verdaderos bestsellers del XVI, y después pervivirá, disfrazado, camaleónico, pero en esencia igual, durante el XVII, XVIII, XIX, XX y… XXI.

Como todo rotundo éxito, este amor, en auge durante nuestros siglos de Oro, perpetuado durante el XVIII —y lo digo así porque el XVIII, en cuanto a literatura, no parece auge de nada, sino una especie de mancha en la historia de la materia, culpa de ese afán de que todo fuese didáctico, útil e ilustrado—, caerá en un estado de degradación continua a partir del XIX. Pero no me refiero a su poder, ni a la fascinación que provoca a sus lectores, sino a que la ilusión, la idea, del amor como perfección última terminará por derrumbarse y ser abordada de nuevas formas.

Emily Brontë renovará las novelas sentimentales victorianas, introduciendo personajes malvados, crueles y egoístas que terminarán con la tradición de los amantes como seres moralmente perfectos. Heathcliff y Catherine serán personajes vengativos, egocéntricos y despiadados en sus afanes por conseguir lo que se propongan dejando tras de sí un veneno oscuro que se apoderará de las familias Earshaw y Linton, y de sus viviendas.

Por otro lado, las adúlteras Emma Bovary, Ana Ozores y Anna Karénina también serán intérpretes de la degradación del amor romántico. Serán, esta vez, ellas las que amarán pero serán fuertemente castigadas por sus autores y por sus comunidades ficcionales, víctimas del cruento y aplastante cotilleo de las clases altas del siglo XIX, y destinadas a finales trágicos.

Como de tantas otras cosas, el siglo XIX marca el inicio de algo de lo que somos herederos directos —la libertad absoluta en las manifestaciones y formas del arte, el inicio del capitalismo, el materialismo, los primeros pasos de la alfabetización de las grandes poblaciones, la inserción de la higiene como base de una buena salud, etc.— y la degradación del amor romántico literario, vivo y latente durante tantos cientos de años, comenzará un declive más drástico, más inclinado y más terrible.

El amor se va, poco a poco, desdeñando cada vez más, las obras que lo tratan pasan a ser despreciadas por los lectores que presumen ser los más críticos, y pasan a una subcategoría que no se puede seguir llamando literatura. Las obras que sí presentan amor serán, a su vez, cada vez más escépticas, cada vez más cuidadosas de evitar los clichés, los finales felices y las fórmulas antiquísimas. Se hará, en fin, un gran esfuerzo por renovar ese universal, ese motivo «eterno», explorando sus nuevas caras, sus nuevas naturalezas, otras ambiciones. Al fin y al cabo, la mitad del siglo XX y lo que lleva del XXI son los siglos de la deconstrucción de todo lo deconstruible —y más—.

A partir de las revoluciones sexuales, el boom de la liberación sexual —un profesor mío decía que en épocas en las que el sexo es reprimido, aumenta el interés por la muerte, y viceversa, y ponía como ejemplos la época victoriana y la actualidad— y, en fin, a partir de la sexualización de todo —el arte, los medios, la publicidad, las relaciones amorosas, el bikini, el descenso de la natalidad y de los matrimonios, etc.—, el amor se termina enfocando principalmente al sexo, dejando en segundo plano las emociones o lo sentimental. La prueba final es que aquellos espacios que habían mantenido la idealización del amor romántico, espacios consumidos por las poblaciones más humildes y menos educadas —comúnmente los últimos espacios en adaptarse a las nuevas tendencias— han comenzado ya, lentamente, a dejar al amor también de background: el superhéroe de la película de turno ya no tiene que tener a la boba enamorada que lo admira, suspirante, desde la ventana de su alcoba; las princesas de Disney ya no se entregan al primer príncipe que se les presenta sin siquiera conocerlo; Hollywood ha disminuido considerablemente el contenido romántico de sus películas, incluso de las comedias románticas, que ahora presentan finales inesperados en los que el final feliz no es sinónimo de historia de amor exitosa; y las series de televisión, la nueva revolución de entretenimiento, se ocupan poco de las historias de amor.

Este abandono del interés por el amor en los espacios de entretenimiento, sin embargo, tomará un poco más de tiempo en reflejarse en las mentalidades de las personas, pues se nos ha sido suministrado como medicina, día a día, durante muchos años. Es por eso que no concebimos a una Penélope que no sufra por amor, o que nos dé rabia que Odiseo vaya por ahí acostándose con todas las diosas que deciden darle una mano. Pero solo, tal vez solo, estas nuevas generaciones, nacidas en un nuevo milenio, desarrollarán una concepción totalmente distinta del amor, y será esta una de esas diferencias generacionales entre ellos y nosotros, tal y como ahora lo es el matrimonio gay, el veganismo y la permacultura entre nosotros y los que vinieron antes. 

¿Hemos vuelto a los viejos tiempos, en los que el amor era puramente erótico? Al menos ya nadie piensa que el matrimonio sea necesario por fines prácticos, puesto que las mujeres —por fin— podemos trabajar y abrir cuentas bancarias propias.